contra uno mismo

“Investíguenme de a de veras. Se los suplico. Cumplan con su valor ético. Hagan un esfuerzo por investigar quien soy y de donde vengo.” Elba Esther
Gordillo.
Sin motivo alguno despierta sintiéndose cansado. Se queda tendido en la cama… buscando la razón de su agotamiento. Repasa la jornada de ayer: se presentó en la oficina… media hora después se sirvió un café y trabajó de corrido frente a su computadora hasta el cuarto para las tres. Fue a comer al Sanborn’s que esta en la planta baja del edificio del corporativo para el que trabaja y regresó una hora más tarde para seguir con sus pendientes hasta las cinco y diez… salvó su información… apagó la computadora y se retiró de la oficina. Llegó a su departamento… se acostó sobre la cama… encendió el televisor… termino de ver El Padrino III y se durmió. Nada explica esta extraña debilidad.

A pesar suyo sale de la cama y arrastra los pies hasta el baño… se para frene al lavabo para mojarse la cara. Mientras se viste piensa que quizá sea sonámbulo… que quizá durante la noche… cuando cree dormir… se entrega a actividades que desconoce. Actividades agotadoras. Quizá incluso comete algún crimen… pues solo así podría explicarse este cansancio… sólo si durante la noche ha llevado cuerpo y mente al límite. Había oído de personas que dormidas tienen relaciones sexuales con sus vecinos… conducen su auto a través de la ciudad o matan a su mujer e hijos mientras estos pasan una temporada en casa de los abuelos.

La posibilidad de ser sonámbulo lo atormenta… destroza su precaria estabilidad emocional. Quien sabe en que parte de la ciudad se encuentra padeciendo las consecuencias de sus actos la victima –o victimas‑ de su sonambulismo criminal… de su impulso violento.

Termina de vestirse… toma el teléfono y llama a la oficina.

‑Bienvenido a Estrategias Financieras Integrales. Esta hablando a nuestro corporativo. Si desea…

Presiona los números tres… uno… seis en su teléfono para que la maquina transfiera la llamada a su secretaria.

‑Oficina del Licenciado García
‑Claudia…
‑¿Licenciado?
‑Cancela mis citas. Llego tarde.
‑¿Paso algo?
‑Cancela las citas.
Cuelga el teléfono y sale –sin desayunar‑ de su departamento. Decidido a presentarse en el Ministerio Publico para iniciar una investigación en su contra.

En cuanto entra… una policía lo detiene para preguntarle si puede ayudarlo.

‑Vengo a denunciarme.
‑Tome un turno y siéntese.

La familiaridad de la oficial ante sus intenciones le sorprende. Sin embargo asume que respondió de forma automática y se sienta.

Cuando lo llaman le piden sus datos: nombre… nacionalidad… teléfono… domicilio… edad… etc.

‑Vengo a denunciarme. –dice con un tímido orgullo.
‑A eso viene casi toda la gente.
‑¿Perdón?
‑Olvídelo. –le responde el hombre que lo interroga.

Se le ordena que detalle las razones por las que deseaba iniciar un proceso en su contra. Explica los motivos que lo hacen sospechar de si mismo. Habla de su extraño agotamiento… de la imposibilidad de saber si se queda en cama mientras duerme o si esta en la calle aterrorizando a la gente. Pide que lo detengan… que eviten que cometa más crímenes. Sin voltearlo a ver… el hombre sentado detrás del escritorio escribe en la computadora. Cuando termina de tomar la declaración… le entrega un formato de dos hojas amarillas y le pide que pase a la evaluación clínica.

Mientras el psicólogo se encarga de hacerle preguntas de rutina para elaborar su perfil ciudadano… el hombre del escritorio procesa la información e inicia una búsqueda en la base de datos de la Secretaria de Seguridad Publica para saber si el Licenciado García tiene antecedentes o ha sido denunciado –por si mimso‑ en alguna otra ocasión. El grueso del trabajo de los Ministerios Públicos y la Policía Judicial desde que inició la tendencia de valor cívico y responsabilidad ciudadana –muestra de la eficacia de las campañas gubernamentales en pro de la honestidad‑ se ha reducido a tomar las declaraciones del presunto victimario y correr una rápida investigación sobre su persona en los archivos. Concentrados en brindar atención a los denunciantes la Secretaria ha reducido el número de patrullas y personal en las calles y ha aumentado el de escritorio. Cuando hace falta trabajo de campo… la investigación se remite a agencias de seguridad privada para que se encarguen de ella. Política que le ha ahorrado enormes sumas de dinero en gastos de cuenta corriente al gobierno.

El psicólogo recibe en su computadora un mensaje… a través del sistema de mensajera de la red interna del Ministerio Público… en el que se le informa que el sospechoso no es reincidente.

Cuando el psicólogo termina evaluación le comenta al Licenciado García que se dará cause a la investigación y que de resultar responsable de algún crimen se le procesará conforme a la ley. De lo contrario… si la Secretaria no se ponía en contacto con él en dieciocho días… significará que se le ha encontrado libre de cargos.

El Licenciado García sale del Ministerio Público… dispuesto a desayunar en cualquier restaurante que encuentre en el camino… sintiéndose protegido al saber que las ruedas de la justicia están girando.

3 comentarios:

N. dijo...

Saludos. Te invito a ver el blog. Suerte.
N.

diminui dijo...

la burocracia es un mal homogéneo y universal
creado por el hombre para aniquilarse a sí mismo
lentamente

Redes Sociales Virtuales dijo...

Me gustaron mucho tus analogías. La manera en la que el tipo empieza a manejar su esquizofrenia y esta necesidad que tiene obstinadamente de recaer en el rígido orden de la ley es muy bueno. Me gustaría que checaras mi blog y de igual manera dejaras tu opinión. De antemano gracias y un saludo.

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