Narco elecciones

“¿Cuál es la diferencia entre un político y un narco?
‑Que la mayoría de los políticos no buscamos la eliminación física del contrario.”
(Jorge Carlos Díaz Cuervo, dirigente del Parido Social Demócrata)
Cuando… mediante una rueda de prensa… Joaquín Guzmán Loera –El Chapo– anuncio su candidatura a la presidencia para las próximas elecciones… el país entero se sorprendió. Los medios se esforzaron por que el pánico se diseminara entre la población y el grueso de la clase política nacional se desgarró las vestiduras ante lo que consideró un ultraje. Sin embargo… a José Arcadio –vendedor de seguros automotrices– le pareció lo más normal… y no pudo evitar sonreír el día que se concedió el registro al Partido Alianza de Sangre… el PAS –que postulaba al Chapo.

Desde que Hank había sido alcalde de Tijuana y luego candidato al gobierno de Baja California… Arcadio supo que tarde o temprano los jefes de los carteles nacionales se lanzarían tras la silla presidencial. Así que… tras enterarse de la noticia… lo celebro y tomo la decisión de votar por él y su nuevo partido. Más por el orgullo de haber estado en lo cierto… que por la convicción de que un narco haría mejor papel dirigiendo el país que un político común y corriente. Para él no había diferencia entre ambos.

Bajo el lema… “Avancemos por un Puente Grande” el equipo de del Chapo desarrollo una campaña apegada a lo que el pueblo mexicano estaba acostumbrado. Plagó las calles con la fotografía de su candidato… su lema y el escudo de su partido… realizó varios spots para radio y televisión que podían verse y oírse a todas horas y en todo el territorio nacional… y recorrió el país beneficiando a los pobladores de los lugares donde realizaba sus actos de campaña.

Arcadio siguió sus pasos como nunca antes lo había hecho con candidato alguno. Encontró fascinante que en lugar de entregar despensas… cubetas… gorras o camisetas… El Chapo inaugurara carreteras… llevara cableado telefónico y luz a comunidades lejanas… o respondiera a las necesidades inmediatas de la población con hechos concretos que en ese momento pagaba de su bolsillo y no con promesas a las que la población resultaba inmune.

El financiamiento de la campaña… represento –desde un principio– un problema para los candidatos que competían con El Chapo. En especial para el candidato del gobierno… cuyo equipo no encontró manera de limitar los gastos que el PAS asumía sin la menor dificultad. Intentaron atacarlo porque las fuentes con las que El Chapo financiaba su campaña eran ilícitas… pero tanto él como sus colaboradores habían hecho pública su declaración patrimonial cuando arranco la campaña… y todo estaba en orden. Invadieron la televisión con spots sobre los orígenes del Chapo como traficante de drogas… pero esto pareció no importarle al electorado –quien… sin duda alguna estaba conciente de ello– pues la popularidad y preferencia del Chapo en la intención de voto no solo no disminuyo a partir de que los spots se intensificaron… sino que se acrecentó de forma considerable. Por ultimo… el candidato del gobierno responsabilizó al PAS y al Chapo por los asesinatos de cuatro diferentes jefes de su campaña… sin embargo… no fue posible comprobar uno solo de ellos… para la opinión publica… e incluso para la Policía Federal… fueron accidentes… sospechosos desde luego… pero accidentes al fin y al cabo. No había pruebas que demostraran otra hipótesis.

Arcadio se convirtió en un activo promotor del voto a favor del Chapo Guzmán y asistía a cuanto mitin le era posible. Como él… millones de mexicanos parecían encumbrar al candidato del PAS como el nuevo presidente de la nación. Ni siquiera la alianza que el gobierno consolido con los Arellano Félix… cambió la tendencia general. La reconciliación que el líder del Cartel de Sinaloa había concretado con los hermanos Beltrán Leyva y el consecuente apoyo que esto trajo por parte de los Zetas para el candidato del Partido Alianza de Sangre –quienes se convirtieron en su equipo de seguridad– garantizaba que el próximo presidente de la Republica Mexicana seria Joaquín Guzmán Loera: El Chapito… como la gente empezaba a llamarlo con cariño.

Más de nueve puntos porcentuales lo separaban de su competidor más cercano… el gris candidato que el gobierno impulsaba desde Los Pinos.

El día de las elecciones llegó. Como nunca antes la población salió a emitir su voto –se registro menos del 15% de abstención. José Arcadio se presento en la casilla correspondiente y voto por la plana completa del PAS.

De regreso en su casa… Arcadio esperó el reporte del conteo preliminar. Más por el morbo que brinda la seguridad de confirmar algo… que por interés en el devenir nacional. Con media hora de retraso –de acuerdo a lo que el mismo instituto electoral había anunciado con meses de anticipación‑ los medios dieron a conocer a la población… que el gobierno había declarado estado de emergencia nacional ante la creciente inseguridad que reinaba en el país. Por tal razón… las elecciones y la sucesión presidencial tendrían que postergarse en aras de la seguridad nacional… a la espera de tiempos mejores en los que los mexicanos estén listos para vivir la convivencia armónica que significa la democracia. Cualquiera que se manifestara en contra de las medidas tomadas por el gobierno… seria considerado y tratado como traidor a la patria.

Arcadio tomó el control remoto y apago la televisión.

3 comentarios:

diminui dijo...

la política latinoamericana... tan cercana a la ficción, tan parecida a la realidad.

feliz año b

Valenzuela dijo...

bien por el sitio, un saludo y nomás pongan cuidado en los acentos

SO3 dijo...

Mira, como pitoniso! Y eso que apenas la semana pasada el ilustre secretario de Economía, Ruiz Mateos vaticinó también una narcopresidencia...

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