buenas costumbres

“Se prohíbe usar en la vía publica palabras ‘altisonantes’, hacer ‘ademanes groseros’, atentar contra ‘la moral y las buenas costumbres’, ‘decir piropos’ y realizar manifestaciones publicas sin avisar a las autoridades municipales con 24 horas de anticipación” (Bando de Buen Gobierno de Culiacán, promovido por el alcalde Jesús Vizcarra Calderón)
Lleva media hora formado en al ventanilla de solicitud y entrega de permisos de la Oficina de Buenas Costumbres. La ventanilla cierra en siete minutos y delante de él quedan tres personas. Detrás nadie.

El trámite es sencillo pero requiere de mucho papeleo. Llenar formatos. Cartas de intenciones. Motivo de la petición. Contestar algunas preguntas y esperar la aprobación.

Su familia olvido comentarle que el “Johnny” tiene intenciones de mentarle la madre mañana a medio día. Si se lo hubieran dicho un par de horas antes… tendría tiempo de sobra para avisar a las autoridades y conseguir un permiso para usar en la vía publica palabras altisonantes o hacer ademanes groseros. Pero al terminar la comida… le quedan veintidós de las veinticuatro horas de ley que se necesitan para ingresar la solicitud.

Logra que le recibieran los papeles… y tras revisarlos… la mujer que lo atiende pone en la primera hoja el sello que autoriza la petición. Debajo del sello escribe la fecha del día siguiente y la hora a partir de la cual se podrá proferir el insulto solicitado. Cuando le regresan los papeles y ve la hora indicada… intenta reclamar:

‑¡No puede ser… señorita! Necesito que lo autorice para medio día. A las tres no me sirve de nada.
‑Lo lamento. Se necesitan veinticuatro horas como minimo‑ escucha mientras ve la ventanilla cerrarse en su cara.

Maldice para sus adentros y rompe los papeles. Si bien… la idea de reaccionar a un insulto sin poder adelantarse le parece patética… la de hacerlo con tres horas de retraso lo encuentra inconcebible. Prefiere el estoico silencio al ridículo… o al –aun peor‑ consejo que le dio su madre… esconderse del “Johnny”.

A la mañana siguiente sale rumbo al trabajo seguro de que al medio día habrán insultado el honor de su señora madre.

El día transcurre a la espera de ese momento. Pasan las doce y no sucede nada. No se mueve de su sitio en la planta… pero su agresor no aparece. A las tres y cuarto abandona su puesto y sale a comer.

De regreso escucha a alguien comentar que el “Johnny” llenó mal la solicitud y en consecuencia no consiguió el permiso para hoy… sino hasta mañana después de las once horas.

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