condón
“La SEP, mediante los libros, esta obligando a mis hijos a usar condón, cuando yo quiero que ellos no hagan nada hasta el matrimonio.”
(Beatriz Rodríguez, presidenta de la Coalición Ciudadana por la Familia y la Vida)
Reprobó la práctica porque no consiguió que se le parara. Eso fue lo que le dijo a su madre y la razón por la cual ella estaba en la dirección de la escuela exigiendo hablar con la directora.
Estoy enterada de la situación de su hijo… y créame cuando le digo que trabajamos con él para ayudarlo. Fueron las primeras palabras de la directora una vez que la atendió. Pero… es que… no me interesa que lo ayuden… no me interesa que conozca la situación de mi hijo… ¿Cómo es posible que lo reprueben por algo así? No puedo creer que lo humillen de ese modo. Respondió ella intentando controlar su molestia.
La práctica en cuestión… es la número seis del libro de texto: Educación sexual y métodos anticonceptivos. La principal competencia que se pretende desarrollar en el alumno… es el uso correcto del condón. Y… de manera secundaria… la solidaridad… cooperación y entendimiento del otro. Luis Manuel no tuvo problema alguno para ponerse el condón de forma correcta. Cuando fue su turno de demostrar el desarrollo de su habilidad… rasgo el envoltorio y con notoria experiencia coloco el condón sobre la cabeza del glande y lo deslizo hacia su cuerpo desenrollándolo sin contratiempos. Es más –dijo la directora‑ la maestra me comentó que utilizó a su hijo como ejemplo para que más de un estudiante se desempeñara adecuadamente.
El problema vino después. Cuando fue el turno de las niñas… y se les pidió a los hombres que –por obvias razones‑ ayudaran a sus compañeras.
Para evitar problemas la maestra asigno a las parejas… considerando la relación que tenían… sus características físicas y el la madurez de cada uno. Luis Manuel trabajaría con Claudia. Supongo que la conoce… no es la más bonita de su generación… pero es una muchacha simpática y atractiva. No voy a mentirle… a su hijo no le desagrado la idea. Varios de sus compañeros –a quienes a raíz del incidente he entrevistado- me comentaron que… sin decir nada… volteaba a verlos para presumir su suerte. Y a Claudia –con ella también platiqué– le pidió que no se fuera a espantar cuando lo viera. Pues bien… Luis Manuel y Claudia no pudieron trabajar.
¿Cómo que no pudieron trabajar? Pregunto la madre. Como se lo digo señora… Luis Manuel no quiso colaborar para que Claudia llevara acabo su práctica. Cada que la pobrecita intentaba ponerle el condón… Luis Manuel perdía la erección. Siete veces lo intentaron y siete veces… en cuanto los dedos de Claudia tocaban el pene de su hijo… perdía rigidez. Y siete veces más… Luis recupero la erección después de una pausa. He de decirle que antes de reprobarlo por negarse a colaborar… la maestra intento hablar con Luis Manuel para ver si todo estaba bien… y él contesto –siete veces‑ que solo estaba jugando. Por eso recibió la nota que recibió… por no tomarse en serio el aprendizaje de sus compañeras… por afectar deliberadamente el trabajo de los demás.
Pero no piense que hemos comprado por completo la historia de su hijo… para nada señora. Desde ayer nuestro psicólogo trabaja con Luis para averiguar que es lo que esta pasando… lo que anda mal.
Cuando la directora terminó de arrastrar el sonido de la ele… se hizo un largo silencio en su oficina. Durante un tiempo nadie dijo nada… la madre de Luis Manuel miraba fijamente el reloj de pared que colgaba a las espaldas de la directora y esta la miraba a ella.
No se preocupe… dijo finalmente la madre del muchacho rompiendo el silencio. Puedo asegurarle que no hay nada mal en mi hijo… ni física ni psicológicamente. Le agradezco que me concediera este tiempo para explicarme lo que sucedió y le pido que no aflojen con Luis… si es necesario que repruebe el periodo por su conducta durante la practica… que así sea. Lo que mi hijo hizo es… por donde lo vea… absolutamente vergonzoso. Me da gusto saber que fomente en ellos el valor del compañerismo y el aprendizaje en equipo. Yo hablare con él en cuanto llegue a la casa para garantizar que esto no vuelva a repetirse. No hace falta que el psicólogo siga trabajando con Luis. Le ruego me disculpe.
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